lunes, 24 de octubre de 2016

Pero estas manos /Cuba 2016


TITULO: Museos rodantes..La historia de los automóviles en Cuba tiene más de 100 años. Se tiene noticias de que fue en 1898 cuando llega el primer auto, un Parisienne francés ruidoso que caminaba usando bencina y alcanzaba la velocidad de 10 Km/h. Tiempo después irrumpe en las calles de La Habana un nuevo vehículo: el Rochet –Scheneider venido desde Lyon. Este poseía 8 caballos de fuerza y alcanzaba la gran velocidad (para su época) de 30 Km/h. Otro auto Parisienne ingresaría al país un poco más tarde, este con la forma de un pequeño camión cerrado, que fue utilizado para la distribución de cigarros. Y así comienzan a llegar diferentes modelos, entre ellos los Ford y los Chevrolet , que sobrevivieron hasta nuestros días. Son joyas a pesar de sus años, orgullo de sus propietarios y admirados por cubanos y extranjeros, quienes se asombran a verlos todavía funcionando. Así le ocurrió al inglés David Coulthard, subcampeón mundial de Fórmula 1 y tres veces tercer lugar. Para su sorpresa vio a estos autos rodar por nuestras calles, algunos en perfecto estado técnico, aún con sus motores originales y luciendo toda la belleza de sus primeros años. Es toda una proeza que debemos agradecer a sus propietarios y mecánicos, quienes logran que circulen estos “museos rodantes”. Los amantes de los autos antiguos y clásicos se agrupan en diferentes clubes. Uno de ellos es A lo Cubano, fundado en el 2003 y que tiene entre sus miembros la suma de 120 Autos. Recientemente celebraron su 13 aniversario en el parqueo del afamado cabaret Tropicana donde fue fundado. Allí realizaron diferentes actividades, entre ellas las más esperadas por todos sus miembros y visitantes: las pruebas de habilidades. Estas consisten en realizar un recorrido por el área del parqueo llevando sobre el capó del vehículo un vaso con agua. De esta manera, deben vencer una distancia de decenas de metros a una velocidad estable, sin que se derrame el líquido. Quien lo logre, es proclamado el ganador de esta prueba. Entre los pilotos se encuentra Sonia Mirabel Gómez, propietaria de un Ford de 1938 y fundadora de este club. Para ella “los fanáticos cubanos del automovilismo significan una gran familia”. Comenta que conducir un auto antiguo es como “un viaje en el tiempo”. “Aquí he encontrado amigos que comparten su amor por los autos clásicos. Es muy fácil encontrar automóviles con 50, 60 y hasta 100 años rodando por nuestras avenidas y calles para el deleite de todos”, concluye. Muchos de estos automóviles han sido utilizados en filmaciones de películas cubanas y extranjeras, entre ellas el reciente y conocido rodaje de Rápido y Furioso 8. Pues ya sabe: Cuba no solo se conoce en el mundo por sus playas y la cordialidad de sus habitantes. Nuestra querida Isla es un país lleno de historia, y una parte de ella rueda por sus calles.